Reflexión: sobre tener algo inalcanzable
- Sergio López Moreno
- 13 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Creo que todos hemos contemplado a alguien o algo inalcanzable, y que nos hemos sentido completamente impotentes ante la enorme distancia que nos separa de ello.

Creo que muchos de nosotros hemos intentado llamar la atención de ese algo a ver si, de algún modo, se siente atraído y se acerca a curiosear lo que tenemos que ofrecer o decir; un trabajo de ensueño; un viaje en un momento y lugar difíciles; una persona que convierte tu lienzo en blanco en un cuadro de Bob Ross.
Lo que mi mente viene a reflexionar hoy es sobre el tener ese algo sin llegar a tocarlo. ¿Cómo me explico? Digamos que como es por definición inalcanzable, decidimos elaborar una situación en nuestra memoria en la que podemos alcanzarlo y disfrutar de los momentos que nos otorgue…sin llegar nunca, en la realidad, a tocarlo.
Suena a conformismo total. Suena a irreal. Suena a soñar algo imposible y creérselo.
Pero igualmente mi mente me plantea: ¿qué opciones quedan, sino olvidarlo para siempre? ¿Qué más da si lo que la mente percibe es la realidad, y no al revés?
Para una persona ciega de nacimiento, que nunca ha visto lo que le rodea con sus ojos, su mundo se lo imagina. Con sonidos, olores y sensaciones físicas. Pero es una interpretación suya, al fin y al cabo. Su realidad es esa. Así que de la misma forma… ¿qué más nos da imaginarnos lo inalcanzable?
Sin embargo, también, supongo, conlleva el riesgo de confundir realidades. Entiendo que la clave de todo esto es saber diferenciar, quedar “conforme” con lo imaginado, y seguir adelante separándolo del “mundo real”.
Un cálido abrazo,
S.

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